Trae tus hijos a Dios

Cuando llegaron a la multitud, un hombre se acercó a Jesús
y arrodilló delante de él. –Señor ten compasión
de mi hijo. Le dan ataques y sufre terriblemente.”
Mateo 17:14-15a

1. Experiencias personales


Me llamo María tengo once años de edad, soy la tercera de tres hermanos, y mis padres se están divorciando. No entiendo nada de lo que pasa a mí alrededor, todos en mi casa parecen ser otras personas. Mis hermanos los mayores están en su mundo, cada uno en sus escuelas y siempre ocupados en la casa en la computadora o con los juegos de videos, mi madre no deja de llorar y pasa largas horas hablando con sus amigas acerca de mi padre. Cuando mi madre no esta llorando, duerme mucho, y se ve muy desmejorada. Mi papá ya tiene más de una año que no vive con nosotros y desde que se fue de la casa casi no lo veo y él no me llama por teléfono, ni me visita. La navidad pasada fue muy triste ya que antes de que mi papá se marchara siempre en esta fecha había una gran fiesta en mi casa, con mucha comida y muchos regalos, venían mis tíos y primos y yo siempre jugaba hasta muy tarde. Este año no fue así, nadie vino a mi casa y no hubo una gran cena y nadie organizó nada de regalos, mamá a última hora mando pedir hamburguesas y nadie estaba de humor para comerlas parecía que mi familia no volvería a ser la misma. Yo no entiendo porque mi papá se fue, solo se que antes peleaban mucho y he oído decir a mi mamá que él ya vive con otra mujer y creo que escuche que el tiene más hijos. Yo solo me siento triste y muy sola, nadie me ha preguntado como me siento y yo no le cuento a nadie lo que me pasa. Solo se que mi familia se esta deshaciendo y pienso que si yo hubiera sido una mejor hija mi papá no se hubiera ido. Lloro todas las noches en mi cama cuando nadie me ve ni me pueden oír y le pido a Dios que mi papá regrese y que todo vuelva a ser como antes, lo extraño mucho y también lo quiero.

2. Ejercicio

El divorcio desde la perspectiva de tus hijos

  • Para que tus hijos estén bien primero tienes que estar bien tu. El divorcio es una nueva oportunidad que te da Dios para iniciar una vida diferente. Tal vez te encuentres haciendo planes y proyectos que hasta ahora no habías podido realizar. Si tu relación de matrimonio fue un tormento y si casi todo el tiempo sufriste a causa de la violencia, el adulterio, o vicios de tu ex esposo, la libertad y la armonía que tienes ahora en tu hogar pareciera un dulce sueño que apenas y puedes creer. Una vez que transcurre el tiempo y que tu corazón va sanando, el verte libre de tu opresor se convierte en una dulce bendición que abrazas y agradeces a Dios. Después de tanto dolor el divorcio se convierte al fin en una bendición de Dios a tu vida. Sin embargo, si tú misma todavía estas pasando por mucha confusión, y emociones que involucran frustración y dolor lo más probable es que no hayas considerado el sufrimiento de tus hijos ya que es probable que no tengas muchos elementos emocionales en pleno juicio para poder ayudarlos. Si crees que este es el caso, pide a Dios que te de de lo necesario para que tu corazón sea sano y tu vida estable para que puedas ayudar más a tus hijos.

  • El duelo de tus hijos. Los hijos también experimentan un dolor muy profundo similar a cuando alguien muere. Debido a esto es importante que ellos también tengan su proceso de duelo y que tú seas quien los ayudes en este proceso. Los hijos no ven el divorcio de sus padres como “una nueva oportunidad en la vida” pare ellos esto pudiera ser algo tan trágico como el fin del mundo. Los padres son la fuente principal de seguridad y autoestima de los hijos. Cuando ellos deciden divorciarse el hijo experimenta mucho miedo, temor, y se siente muy confundido, especialmente si es niño mayor o adolescente. Puede sentir que su vida pierde sentido y que sus padres han dejado de amarlo.
    Es probable que el padre de tus hijos este sumamente ocupado resolviendo los propios conflictos de su vida que a veces será muy confusa y complicada. Así que por lo pronto es posible que él no sea un buen apoyo moral para tus hijos, ya que apenas y él podrá con sus propios problemas. Si este es el caso, toma la decisión de ser tu la que este al lado de ellos para todo lo que ellos necesiten.
    Si dentro de tu matrimonio tus hijos también fueron agredidos, o ellos fueron testigos de cómo su papá te agredía y de la manera como tu sufrías, ellos experimentarán mucho resentimiento con su papá y también se cuestionan el por qué tu permitiste que su padre tratara a la familia de ese modo.

    “Recordemos que un joven herido y doliente pocas veces será ayudado por la corrección, la instrucción o la advertencia. Lo mejor que se puede hacer para impartir esperanza en medio de una situación dolorosa es ofrecer la seguridad de nuestra continua presencia y nuestro consuelo. ” Josh MacDowell, La generación desconectada, pág. 185. [1]

    Piensa en tres cosas concretas que puedes hacer para ayudar a tus hijos a vivir y sufrir su propio duelo:
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    A continuación hay algunas sugerencias:
  • No promuevas más rencor en el corazón de tus hijos vertiendo comentarios llenos de rencor y reproches en contra de su papá. Las palabras de tu boca que sean enseñanza para ellos y de perdón hacía su padre Ejemplo: “Estar con otra mujer a Dios no le agrada porque él se pone triste y le duele su corazón así como ahora te duele a ti.” “Siempre ama y respeta a tu papá, perdónalo.” “Papá se fue de la casa a arreglar cosas de su corazón, pero aquí esta tu mamá y yo no me voy a ir.”
  • Si el papá de tus hijos no les da pensión o apoyo económico, no atormentes más a tus hijos tomando la actitud de “la victima quejumbrosa.” Concéntrate en hacer tu mejor esfuerzo para mantener a tu familia y no te quejes delante de ellos.
  • Tus hijos no son tus confidentes. Si tienes hijos hombres ninguno de ellos tomará el papel del “hombre de la casa.”
  • Hablaras con tus hijos de lo sucedido de manera clara pero cuidando tus palabras.
  • Si sientes que el asunto con tus hijos va más allá de tu alcance, (por ejemplo si ellos son adolescentes y entraran en rebeldía o enojo profundo) busca apoyo en el grupo de jóvenes de tu iglesia. Acércate al pastor, pastor de jóvenes, o líderes espirituales de tus hijos.
  • Tener momentos de esparcimiento y diversión juntos.
  • Brindarles la seguridad de un hombre en la familia, como por ejemplo su abuelo o algún tío.
  • Que practiquen algún deporte.
  • Incorporarse activamente en la iglesia.

    La más importante: Trae a tus hijos en oración diariamente delante de Dios

3. Meditación bíblica

Marcos 9:14-29

1. ¿Cuáles crees que fueron las razones por las que el padre trajo a su hijo a Jesús?


2. ¿Desde cuando sufre el hijo y por qué crees que le vino este padecimiento? v.21

3. ¿Qué te llama más la atención de la conversación entre Jesús y el padre?

4. ¿Cuáles son las características del demonio que posee al joven? v. 17, 18, 20, 22, 25, 26


5. ¿Cuál es la petición del padre para el mismo? v.24


6. ¿Cómo pueden ser expulsados esta clase de demonios? v.29


4. Oración

Piensa en que Dios conoce perfectamente a tus hijos, pide a Dios por la sanidad emocional de ellos.



5. Para la semana

Pide a Dios que de alguna manera te muestre otras formas de acercarte cada vez más a tus hijos. Ora cada día por esta petición.
[1] Josh MacDowell, La generación desconectada. Editorial Mundo Hispano, El Paso, 2002.