“Al Señor busqué en el día de mi angustia”
Salmo 77:2
Salmo 77:2
Hay momentos críticos en la vida en los cuales no tenemos más recursos que la confianza y la fe en Dios. Déjenme ser más explicita a lo que me refiero con esto. No hace mucho tiempo atrás me detecté en el busto una bolita que me dolía un poco, así que el martes pasado fui a mi visita periódica con mi doctor. Él confirmó lo que yo ya sabía y de inmediato me canalizó a realizarme los estudios correspondientes; me refiero a la mamografía, que como ya habrán experimentado es un poco incomoda por la posición y la intensidad en que presionan tu busto ¡auch, eso duele!
Los estudios corroboraron que se trataba de un quiste y que al parecer no tenía un buen aspecto. Así que mi doctor de inmediato y para el día siguiente me programó a cirugía ya que los temores de un quiste maligno eran muy latentes. Al salir del consultorio de mi doctor pensé “Muy bien, heme aquí otra vez teniendo una experiencia fuera de mi control y en la cual tengo varias opciones a elegir.”
La opción más inmediata, y la más probable como mujer que soy, consistía en darle rienda suelta a mis emociones, compadeciéndome de mí misma, deprimiéndome, preocupándome al extremo del insomnio, y soltándome como una Magdalena llorando; afligiendo a mi familia y a mis seres queridos. La segunda opción era cerrarme por completo a mi realidad y como si no estuviera pasando nada; es decir, negando que atravesaba por un momento algo difícil y de incertidumbre. La tercera opción consistía en decidir lo mismo que decidí cuando la crisis más horrible de mi vida sucedió y de la cual he aprendido varias lecciones muy valiosas. En realidad, creo que sería una mujer muy egoísta si no las compartiera con todas ustedes. Lo que van a leer a continuación es un corto fragmento de un ensayo que escribí hace unos años, quizá mi filosofía en la vida, la manera en que la luz divina me guió a enfrentar los problemas y las situaciones adversas. Si alguna de ustedes lo desea leer completo tan solo solicítenlo y con gusto se los mando, dice así:
…La primera decisión que tome al quedarme sola en casa con mis hijas, y que creo que es la más importante para cualquier situación caótica en la vida fue esta: pasara lo que pasara Dios sería el centro de mi vida, no me iba a enojar con él, no le iba a reclamar, no lo iba a culpar por mis fracasos, y no trataría de entender todo en la vida. Todo lo contrario, yo sabía que Dios era bueno y que Jesús era el experto número uno en casos como el mío. Yo estaba muy herida, y Jesús era el médico más experimentado al que yo podía acudir, yo necesitaba a Dios como nunca antes en la vida y él estaba más que dispuesto a ser mi ayuda y mi compañía. Jesús, mi amado Jesús era a quien yo podía correr, directo a sus brazos contándole todo, diciéndole cuanto me dolía el corazón y cuan decepcionada estaba. Cuando platicaba con Dios le recordaba lo que él había dicho acerca de sí mismo referente a ayudar a los tristes y oprimidos como yo. Cada día a cada instante le decía que él era fiel, que él era bueno, y que él era a quien más necesitaba. Como nunca antes el libro de los Salmos fue relevante en mí existir; era como si las palabras de los salmos tuvieran vida, como si tuvieran aliento y respiraran, así como si Dios los hubiera puesto en mi Biblia pensando única y exclusivamente en mí. Era Dios mismo susurrándome al oído tiernas y dulces palabras de consuelo y de comprensión. Dios simplemente amándome y cuidándome, continuando su obra y recordándome sus dulces palabras cada día y cada noche, en todo momento sosteniéndome:
“El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.” Lucas 4:18-19
Esta vez al igual que hace unos años, doblé mis rodillas, con todo mi corazón y con algunos temores hablé con Dios. Le dije prácticamente lo mismo que leyeron ustedes y también añadí: “Dios aunque no te entienda, siempre te voy a amar.” Mi única petición es que si el diagnóstico del patólogo era quiste canceroso, entonces yo le suplicaba que me permitiera seguir viviendo al menos mientras mis dos hijas fueran dependientes de edad y yo tuviera estas ganas locas de servirle y de hacer ministerio con todas ustedes. Afortunadmanete, el diagnóstico del doctor fue que se trataba de un quiste benigno pero con altas probabilidades de haberse convertido en uno maligno. Gracias a Dios por esto.
Y sin embargo, tengo amigas muy queridas, algunas de ustedes que son mamás cabeza de familia, mujeres jóvenes, muy cercanas a mí que han atravesado por esto cuyo diagnóstico no ha sido favorable. Si cabe aquí decirlo ¡Las admiro tanto!
¿Por qué las mujeres nos enfermamos de cáncer? No lo se. No tengo todas las respuestas que yo quisiera, tan solo se que ustedes son fuertes porque Dios está con ustedes. También se que sienten ese temor constante que las lacera y consume cuando piensan ... y si yo faltara que sería de mis hijos. Los malestares ocasionados por las radiaciones y quimioterapias son en extremo desagradables y parecen interminables. Y a pesar de la extirpación de sus senos y de la pérdida del cabello nunca pierden su belleza. Saben que en Ministerios Eunice están presentes ya que constantemente oramos por ustedes. Si aún no sabemos tu nombre, escríbenos, no te sientas sola, no pases sola por esto. Haznos saber tus peticiones porque queremos seguir orando por ti. Las ganas que tienes de salir adelante por tus hijos es digno de alabarse y eres un gran ejemplo a seguir para todas nosotras. Por último, mi recomendación para todas las mujeres es que no posterguen sus mamografías ni sus ultrasonidos, el cancer de mama es curable cuando se detecta a tiempo, visiten a su doctor.
Dios es nuestra fuerza... él es tu fuerza y tu refugio.
Lee en casa el Salmo 77.
¿Por qué las mujeres nos enfermamos de cáncer? No lo se. No tengo todas las respuestas que yo quisiera, tan solo se que ustedes son fuertes porque Dios está con ustedes. También se que sienten ese temor constante que las lacera y consume cuando piensan ... y si yo faltara que sería de mis hijos. Los malestares ocasionados por las radiaciones y quimioterapias son en extremo desagradables y parecen interminables. Y a pesar de la extirpación de sus senos y de la pérdida del cabello nunca pierden su belleza. Saben que en Ministerios Eunice están presentes ya que constantemente oramos por ustedes. Si aún no sabemos tu nombre, escríbenos, no te sientas sola, no pases sola por esto. Haznos saber tus peticiones porque queremos seguir orando por ti. Las ganas que tienes de salir adelante por tus hijos es digno de alabarse y eres un gran ejemplo a seguir para todas nosotras. Por último, mi recomendación para todas las mujeres es que no posterguen sus mamografías ni sus ultrasonidos, el cancer de mama es curable cuando se detecta a tiempo, visiten a su doctor.
Dios es nuestra fuerza... él es tu fuerza y tu refugio.
Lee en casa el Salmo 77.
Claudia Moreno
