Ministerios Eunice, mucho más que una terapia.
Cuando la ausencia de misión y sentido en la vida nos erosiona; y permitimos que todo nuestro potencial como madres se convierta en un panorama oscuro, enmoheciendo nuestra casa, buscando dolores innecesarios, retrocediendo al inamovible pasado… se presenta el momento de la disyuntiva: un refugio momentáneo, seguido de continuas crisis; o bien, una cuerda salvadora, una balsa que puede sacarnos del agua estancada. La manera en que el Señor pone a nuestro alcance la ruta que nos lleva a la salida del laberinto no es una estafeta exclusiva para unos cuantos, simplemente es, existe y es un regalo para todas sus hijas. Una vez escuché que cuando se realiza una obra en el nombre de Dios, ésta prospera y llena los corazones de quienes participan de una u otra forma en ella. En realidad entendí esta frase hace un par de meses, cuando “por accidente” sintonicé un programa de radio en el que la invitada cuidadosamente abordó temas tan importantes como el divorcio y el maltrato físico o psicológico hacia la mujer. El segmento concluyó con la lectura de un cuento que al final solicitaba al auditorio a narrar su propia historia. Proporcionaron los datos para contactar al grupo de Ministerios Eunice e inmediatamente busqué el portal y encontré respuestas: a medida que iba leyendo temas y lecciones, todavía incrédula de que la página electrónica fuera tan accesible y a la vez tan seria, me llegaba una brisa fresca a la espalda.
Cuando conocí la misión, la dinámica y a las integrantes de este ministerio llegué a mi casa, literalmente, cantando y sonriendo; mis hijas se miraban una a la otra preguntándose qué ocurría con su mamá. Ministerios Eunice es un hermoso proyecto de aprendizaje y superación, me confirmó que Dios ha estado conmigo todo el tiempo y que no reprocha los errores, por el contrario, él ama y desea la plenitud en cada uno de sus hijos.
Después de varios años de estar sola al frente de mi familia, de abrirnos paso paulatinamente en la vida, de convertirme en un ser beligerante buscando un respiro en medio de las responsabilidades y de las implicaciones sociales del status de divorciada; he podido experimentar un maravilloso sentido de pertenencia en un grupo del que estoy aprendiendo en demasía, y, que se pone a los pies de Cristo para realizar diferentes actividades en las sesiones. El moho de mi corazón se está limpiando y mis hijas reciben directamente esta bendición de Dios, mi Padre. ¿Qué más puedo pedir?
Mi gratitud a Dios por esta oportunidad de cambio, mi gratitud a Claudia, guía del grupo, por su incansable labor formadora y mi agradecimiento a las participantes del grupo por compartir su experiencia.
Que Dios siga bendiciendo a Ministerios Eunice y que pronto se extienda a aquellas mamás solas que necesitan una balsa de rescate y una terapia efectiva para aprender a perdonar, a creer, a vivir y a compartir.María
