
“De su pobreza hecho todo el sustento que tenía”
Marcos 12:44
Marcos 12:44
1. Experiencias personales
En ocasiones he pensado que lo que puedo brindar a otros es muy poco. Mi día comienza desde muy temprano, despierto preparo el desayuno, alisto a los niños para la escuela, aseo un poco la casa y luego me voy a trabajar. Las jornadas de trabajo en la oficina por lo general son muy ocupadas. La hora del almuerzo llega en un abrir y cerrar de ojos. Cuando veo el reloj ya es tiempo de salir a recoger los niños al colegio. El resto de la tarde les ayudo con sus tareas escolares y les llevo a actividades deportivas. Mis oraciones suelen ser muy cortas, una en la mañana de rapidito, por las tardes con los alimentos y la bendición antes de dormir. ¡Cómo quisiera tener más tiempo para involucrarme mucho más en las actividades de la iglesia! Si fuera rica me gustaría cooperar con mis recursos a tantas necesidades que veo a mí alrededor pero por ahora mi presupuesto tiene que estar muy bien organizado sobre todo en los meses en que hay que comprar útiles y uniformes escolares, cuando surge algún imprevisto como enfermedades de los chicos o se descompone nuestro carro. Admiro a las personas que tienen tiempo para ir a la iglesia más seguido o algunas otras que dedican su vida a servir a los demás como la Madre Teresa de Calcula quien ayudó a tanta gente. Creo que mis actividades diarias no me permiten hacer todo lo que yo quisiera. Gaby.
2. Ejercicio
¿Te identificas en algo con lo anterior? ¿En qué ocasiones y circunstancias en particular?
3. Lectura Bíblica Marcos 12:41-44
¿Quiénes aparecen en este pasaje? ¿En dónde están?
¿Quién es la mujer y por qué llama la atención de Jesús?
¿Cuál es la enseñanza principal de Jesús y cómo puedes aplicarla en estos momentos a tu vida?
4. Para meditar
La situación de las mujeres en la actualidad es muy diferente a la de las mujeres en otros tiempos por eso es tan importante considerar algunos aspectos sociales y culturales que eran característicos de la época. Esto nos ayuda a entender mejor el texto. Por ejemplo, dentro de la estructura social en tiempos de Jesús las mujeres no tenían autonomía, eran vistas como menores de edad, semejantes a los esclavos sin derechos o como a personas discapacitadas. Una mujer debía contar con la protección legal y económica que le brindaba un hombre llámese padre o esposo. Una mujer viuda sin duda enfrentaba grandes retos ya que debía contar con un tutor que ejerciera control legal administrativo de sus bienes en caso de que los tuviera, lo cual era poco probable ya que en su gran mayoría la población era pobre. La mujer viuda podía ser protegida por sus hijos adultos, o si era joven podía volverse a casar. Pero la mujer viuda mayor y sin hijos se encontraba desprovista de una manera decorosa de subsistir. La situación particular de la viuda en esta historia la desconocemos, sólo sabemos que era pobre. Y a pesar de su pobreza, ella dio todo lo que tenía. Lo cual nos conduce a cuestionarnos si nosotras le hemos dado a Dios todo lo que tenemos, no sólo en cuanto a recursos monetarios, sino en nuestras propias vidas.
Ciertamente si tienes compromisos financieros que atender con tu familia, te resultará casi imposible darlo todo a la iglesia o a ciertas obras de caridad. Pero con un presupuesto bien planeado siempre tendrás algo -quizás no sea mucho, tal vez pienses que es muy poco- para compartir con otros u ofrendarlo a la iglesia. Sin embargo, lo poco o mucho que demos ya sea en tiempo sirviendo a otros o con nuestros recursos económicos lo podemos ofrecer como entregándolo todo.
Las necesidades económicas de nuestras iglesias son muchísimas, es un privilegio enorme pertenecer a una comunidad de fe que es como de la familia, como nuestra casa. Y por eso es importante hacer todo lo posible para sustentarla y para ayudarla. Aunque creas que lo que tienes para ofrecer es muy poco, lo principal es que sin egoísmos y sin reservas principalmente ofrendes tu propia vida a Dios ya que es esto es más valioso de lo que crees. Cuando lo haces quedas con Su perspectiva de lo que eres, ya no puedes ver como poca cosa lo que Jesús tanto valora que es toda tu vida con lo mucho o poco que tengas. Tus oraciones, tu tiempo, tus recursos, aunque sean limitados cuando los entregas a Dios de corazón, eso Dios lo ve muy bien. Para Dios hay un gran valor en la entrega total más que si fueras alguien con todo el tiempo y con todo el dinero y le ofrendarás de lo que te sobra. Lo poquito que sea pero no lo guardes, no te lo quedes, sácalo y dáselo a Dios.
Oremos:
Dios bueno que ves de continuo todas las intenciones y actitudes de nuestro proceder. Con humildad venimos a buscarte, a entregarte nuestras vidas, el producto de nuestro trabajo y todos nuestros recursos. Lo hacemos genuinamente delante de ti y pedimos que nos ayudes a ser prudentes y sabias con la manera en que gastamos nuestro dinero y nuestro tiempo. Te pedimos que la entrega de cada una de nosotras sea completa y permanente en todo momento a lo largo de nuestra vida. Cambia nuestra perspectiva con respecto a lo que tenemos para darte, sabemos que no lo rechazas ya que sin duda es todo lo que tenemos y sabemos que así como viste con agrado a la viuda pobre, así también nos vez a cada una de nosotras porque tú nos amas y nos aceptas como somos y con lo que tenemos. Amén
5. Para la semana
Ora a Dios pidiendo que te muestre lo mucho que ama tu entrega y dedicación.
